martes, 1 de diciembre de 2009

Hoy nos llegó esta carta de un apoderado del curso. Tercero medio, Colegio Altamira, Peñalolen

Queridas Mamás y Papás del Curso

El viernes pasado entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche, mi hijo Vicente se vió envuelto en una experiencia de esas que no dudamos en nombrar como "limite". Vicente fué con otros compañeros y compañeras y otros alumnos y alumnas del Colegio a celebrar el término del año al Parque Intercumunal. Todos sabemos que de entrada esa fué una mala opción para los tiempos que corren; pero descontado el error "logístico" y la puesta en evidencia de la falta de espacios públicos para nuestros hijos; el asunto es que la celebración derivó en una riña de proporciones, entre nuestros hijos y quienes los agredieron, otros jóvenes con quienes coincidieron en el lugar.


Lo que he podido armar como relato de los hechos, dice que niñas del grupo fueron golpeadas por jóvenes de otros grupos (las razones del inicio de la riña son variadas) y el caso es que eso bastó para que los chicos salieran en su defensa, armando pugilatos varios que logro imaginarme perfectamente: mucha adrenalina, gritos, ira en los ojos, más de algo de alcohol y el riesgo, siempre presente que algún afiebrado pudiera sacar un arma blanca o escalar hasta fronteras tan absurdos como "El Extranjero" de Camus o qué se yo...

Siguiendo con el relato, se cuenta que estaban presentes durante el incidente, guardias del parque, a quienes los chicos pidieron ayuda y Carabineros montados que patrullan el lugar. De ahí en mas, cada uno de los testigos tiene su propio relato y sigo el de Vicente. Con la magnitud del episodio llegaron carabineros de la Comisaría Ossandón , comandados por un teniente y varios funcionarios, quienes atropelladamente, no hicieron ningún distingo ni averiguación alguna, para establecer minimamente que pasaba ni a quén debían proteger. Vicente me cuenta que su sensación al ver llegar a Carabineros era de contar con cierta seguridad, que llegaba la caballería, como para ponerlo en términos de western. La realidad fué más brutal que eso y el resto es la consecuencia de no permitir el abuso, de alzar la voz, de defender a sus amigos y de decir, a la cara del abusador, que está equivocado, con todas las fuerzas que un cabro medio pollo, pero conciente puede atreverse a decir. Esas imágenes que el Vicente tiene de su detención son el resumen; uno de los resúmenes que este país destila todo los días, en lo que no hemos resuelto, en lo que hemos engordado la vista y en lo carne que hemos hecho aquella monserguita de "en la medida de lo posible". Mi hijo fué agredido por carabineros que mantienen prácticas completamente enajenadas, sostenidas en el cuento de "la seguridad ciudadana", criminalizando a priori a todos los jóvenes como una forma de configurar enemigos, alejándose de la sociedad civil y convirtiéndo, finalmente en rostros de la tv a unos cuantos microtráficantes y golpeadores de mujeres en asuntos como el 133 o policías en acción. Todos sabemos que Carabineros e investigaciones no actúan así cuando no hay cámaras y mi hijo lo supo de golpe. Literalmente.

Fué esposado, subido a un furgón policial con uno de los rivales, bajado en la comisaría, desnudado y registrado e impedido de recuperar su teléfono. No tuvo acceso a una llamada y parecen ser más de uno sus derechos de detenido pasados a llevar.

Me enteré del asunto por una llamada de su Madre, que se encontraba en el Colegio a punto de dar comienzo a la graduación de los cuartos medios y estando yo lejos del lugar, agradezco profundamente la solidaridad de Camilo y Marcela, papás de Camilo, al Papá de la Eli, quienes se hicieron presentes de manera inmediata, haciendo sentir a mi Hijo que no estaba solo y exigiendo el trato que correspondía. Agradezco a todas sus compañeras y compañeros que estuvieron en todo momento con él y que hoy son sus amigos más todavía.

Agradezco a mi hijo Vicente por hacer lo correcto, por levantar la voz frente a una injusticia y demostrarnos a sus Padres que más allá de las insoslayables veleidades adolescentes se ha construido como un ser humano profundo y consistente.


Epílogo

Cuando llegué a la comisaría, Vicente era llevado a constatar lesiones y así poder realizar los papeleos para ser devuelto a sus padres. Todo con otro tono, (Vicente me decía que era esquizoide, si eran los mismos que lo habían agredido) con una actitud como de haber hecho hace poco la capacitación de "atención al cliente", que esconde finalmente, un miedo miserable a ser acusado a los superiore; la necesidad de bajar el perfil, de que todo quede ahí y se los lleven rapidito para no tener atados. Una clase perfecta de como entender el entramado chilensis y como a veces hay que protegerse de nuestros protectores.

...Lo triste es que seguramente esta historia continuará.


Francisco Araya
Papá deVicente

1 comentario:

Ruben Azocar Soto dijo...

Lamentable lo que paso con los chicos, Tanko, mi hija aun no entiende el actuar de quienes se supone protegen a la gente. No es eso lo que queremos para nuestros hijos. Fuerza a Vicente y todos los agredidos ese dia .
Andrea Azocar mama de Tanko